Disculpa la demora de mi carta, tuve un pequeño accidente y te escribo desde la cama de un hospital. No te alarmes, no es nada grave, fue una torpeza de mi parte, me caí en las escaleras y me fracturé el peroné de la pierna izquierda. Un misterio más a la larga lista que llevo ya conmigo. La llanta de mi silla de ruedas se atascó en la alfombra (no sé cómo) y a la hora de querer desatascarla me fui de espaldas por la escalera, afortunadamente la escalera sólo tiene 4 peldaños, desafortunadamente la silla cayó sobre mi pierna y por el impacto partió en dos mi peroné. Ya sólo espero los resultados de un chequeo general que aprovechó mi doctor para realizarme, si todo sale bien ésta misma tarde me dan de alta.
Lamento muchísimo lo que sucedió con Ambrette, he escuchado
que el Alzheimer es una enfermedad devastadora. Sé lo que es perder al ser
amado y es algo que no le deseo a nadie, así que me duele saber que tú también
compartes esos sentimientos de pérdida conmigo, algo más que nos une. Y si,
tienes razón, todos cargamos en el alma cicatrices y heridas que nos forjan y
forman a la persona que somos día a día. Muchas gracias por la ayuda que
ofreces, querido amigo, ya me ayudas bastante con tus cartas, me haces sentir
humana de nuevo y no sólo el trágico resumen de la muerte de mi marido.
Mi familia... Sobre mi familia biológica no sé nada, no
tengo un nombre, una foto, una pista, nada. Pero fui muy afortunada al ser
adoptada por dos hermosos seres humanos que llenaron mi vida de amor y
felicidad. Los Vasco eran una pareja que a temprana edad aprendieron que nunca
podrían tener hijos. Ambos decidieron entonces dedicarse a su amor y a sus
estudios. Los eventos que los llevaron a adoptarme, me son desconocidos, aunque
no por falta de entusiasmo por mi parte; mi madre te habría dicho “Elena
siempre estuvo obsesionada con saber de sus orígenes, pero como muchas veces le
dijimos ‘Llegaste a nosotros porque te necesitábamos y tu necesitabas de
nosotros’”. Mi madre fue un personaje importante para la literatura española,
su nombre era Laura Montoya. Mi padre fue médico cirujano que ayudó a mucha
gente pues tuvo una clínica gratuita para personas que no tenían los recursos
necesarios para pagar un hospital ni un seguro. Su familia fue de mucho dinero gracias
a que tuvieron fábricas de artillería. Cuando le tocó a mi papá seguir con el
negocio familiar, se negó rotundamente y cómo único heredero, vendió la fábrica
y utilizó el dinero "para hacer el bien". José Vasco fue un hombre
como pocos, su amabilidad y buen humor siempre lo caracterizaron. Hablo en
tiempo pasado pues dos años después de casarme con Alfonso, mis padres fueron
encontrados asesinados en la casa donde crecí y pasé mis mejores momentos.
¿Qué hay de tu familia, James? Háblame de ella.
En ésta carta no podré adjuntarte ningún libro pero prometo
hacerlo en la siguiente carta. Cuídate mucho, mi amigo.
Elena Vasco.
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