Agradezco profundamente su óptima y temprana respuesta. No cabe duda que nos estamos enfrentando a uno de esos misterios que dice usted suceden alrededor de su familia; la dirección por su parte esta escrita con un pulso impecable así como una caligrafía intencionalmente estética, adjunto en este sobre una fotografía del escrito, si efectivamente fue su esposo el responsable no dudo que logre identificar el tipo de letra.
Por otra parte, el libro que usted me envió con su respuesta trata precisamente sobre la teoría del "Otro Reino", así como el reporte de una posible conspiración que sucede para encubrir su existencia por medio La iglesia, y es ahí donde me refiero a Los Inquisidores. Me sorprende honestamente ver éste libro, verá: "El rey desnudo", de Albert Rothenberg es un libro que fue descontinuado hace 124 años por el Vaticano recuperando todas las ediciones para quemarlas todas juntas en la plaza de Viena, aunque eventualmente hubo copias que fueron rescatadas, la existencia del libro se convirtió en leyenda y eventualmente en mito, no me cabe la mayor duda de que el que usted me envió es uno de esos supervivientes, aunque debo aclarar que se encuentra en perfecto estado, salvo los detalles físicos del uso constante que su esposo le daba. Está muy claro que él (en paz descanse), estaba interesado en El Otro Reino, llevándonos de regreso a donde comenzó la intriga. Confío plenamente que usted pueda ayudarme con este caso, porque si no fue su esposo quien escribió su dirección entonces es posible que un tercer elemento se encuentre involucrado.
Sobre su elocuencia, déjeme darle un consejo; puesto que yo por igual suelo platicar nada más con mis pensamientos, una gran catarsis es salir a caminar a las 16:20 hrs. (el momento más alegre de la jornada) y durante la primera media hora, saludar a todas las personas que aparezcan en el camino, entonces habrá cumplido una labor social sin involucrarse personalmente, verá que al regreso se sentirá mucho mejor, además, le recomiendo especialmente compartir su descanso con un té de lavanda marca Greenfields (mi favorito), y si todavía quiere hacerlo más especial agregue un par de gotas de zumo de limón. Es un coctél perfecto para la relajación vespertina, pero si lo combina con una taza de café cubano cortado con leche por la mañana, le aseguro que sus días serán especialmente vigorosos y productivos.
Disculpe mis atrevimientos, pero déjeme declararme a sus órdenes, para cualquier ayuda que necesite.
Sinceramente,
J. M. Arlinghton.
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