miércoles, 27 de enero de 2016

Para Elena.

   La vida sin duda es el misterio más grande de todos. Si bien, tus experiencias son innegablemente desagradables debo aclarar que comparto parte de tu pesar de alguna manera. Nunca me he casado, sin embargo tuve la oportunidad de conocer a mi más grande amor, su nombre era Ambrette Silverman, a quien conocí precisamente por mi amigo Max, al parecer sus familias habían estado muy unidas desde el final de la Segunda Guerra Mundial, así que tuvo la gentileza de presentarme a Ambrette una noche de agosto hace catorce años, recuerdo muy bien mi encanto al saber que estaba interesada en lo paranormal y que compartía conmigo el gusto de la investigación, compartí con ella los mejores años de mis estudios, brillantes descubrimientos sucedieron bajo su nombre. Sin embargo, el destino también decidió irrumpir en nuestra relación al momento en que fue diagnosticada con Alzheimer, y al cabo de un par de años apenas me reconocía, eventualmente desarrolló una depresión severa que menguó todas sus razones para vivir; así que en un descuido por parte de las autoridades que la acompañaban, robó y consumió una dosis letal de morfina, rebasando los dos gramos. En su agonía balbuceaba mi nombre y algo relacionado a Max. Su deceso fue sin chistar el suceso más triste de mi vida desde la muerte de mi hermana, Elizabeth. Como ves, todos hemos perdido algo en nuestras vidas, eso no es nada más que un escalón más que lleva a la cumbre del conocimiento de la vida. Una razón que todos compartimos. El accidente que tuviste seguramente logró despertar todo lo que antes jamás sentiste, ese conocimiento es lo que nos da poder. Percibo la lánguida tristeza y resentimiento en tus letras, si pudiera ayudarte en algo relacionado al tema no dudes en comentarme.

   Sobre lo de tus curiosos visitantes, mi recomendación es simplemente no dejarlos pasar o abrirles, suelen ser muy dóciles en cuanto a eso, probablemente ronden en los alrededores de la casa durante un tiempo pero sin mayor complicación. De no ser así avísame lo más antes posible. Yo por mi parte ya no he tenido más sucesos extraños, el libro que mandas fue recibido por mis gatos como cualquier otro, sin embargo parecen simplemente no disfrutar la presencia del diario de tu esposo en la misma habitación en la que estén ellos, pero eso se arregla de forma muy sencilla. Por cierto el libro que envías es una enciclopedia histórica de los monjes capuchinos, no me sorprende, ya que Malaquías della Porta estaba públicamente asociado con la orden en Roma además de La Asamblea. Semejantes conexiones sin duda lo volvieron un personaje muy influyente después de lo que sucedió en Ravenna. Sin embargo el artículo sobre él en la enciclopedia resulta ser plenamente informativo, aunque es una entrañable coincidencia. Tienes buena memoria como para recordar un nombre en miles de páginas.
   Sobre lo del peculiar comportamiento de la familia de tu esposo contra tí es algo terrible, estoy seguro que la familia gozaba de allgún tipo de código o tradiciones extrañas, ya he conocido familias así.  Pero ¿Qué hay de tu familia? Háblame de ella, por favor.

   Sin más qué agregar, agradezco tus atenciones, aprecio mucho ser amigo tuyo.

Sinceramente tuyo,
J. M. Arlinghton.

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