lunes, 11 de enero de 2016

Estimado James

     No debes sentirte mal pues no me has forzado a compartir nada que no haya querido, curiosamente encuentro liberador nuestro intercambio de cartas. ¿No lo crees así tu? Contarle tu vida, tus miedos y sueños a un desconocido, sin esperar nada a cambio, sin temor al juicio de tus acciones o pensamientos, lo encuentro interesante, embriagante y pacífico. Prometo que la información que te cuente sobre mí será extrictamente porque quiera contarla y no porque sienta que me estas forzando.

     Al terminar de escribir mi carta anterior, pasé días enteros dentro del despacho de Alfonso. Te adjunto a esta carta los diarios de mi esposo, en los que encontré información que no podía creer. Leí y leí las páginas una y otra vez pues no daba crédito a lo que mis ojos veían en ellas. Sinceramente te digo, James, que ni siquiera sé si entendí correctamente lo que es El Otro Reino. Una especie de universo paralelo, con seres "parecidos" a los humanos pero que cuentan con ciertas características y habilidades especiales que los hacen poderosos aliados. Me imagino que hay mucho más por saber, más profundidad al tema, complicaciones y demás. Y ciertamente, no sé cuanto de lo que leí puedo entender, imaginar, o aceptar. En fin, confío en que me hablarás un poco más del tema y que puedas encontrar información útil en lo que te mando junto con ésta carta.

     Me alegra poder compartir el gusto por el mar contigo. Mi opinion es: Todo el mundo debería de experimentar, en algún momento de su vida, lo que es vivir junto al mar. En ningún lugar de los que he vivido he experimentado la paz que siento al asomarme por la ventana y ver ese inmenso e interminable azul. Soy originaria de Barcelona, pasé la mitad de mi vida en esa enorme y hermosa ciudad. Mi primer beso fue justo en el centro del Parque Güell. En la cima de Montjuic conocí a Alfonso y me pidió matrimonio en el techo de La Pedrera. Recorrí cientos de veces las Ramblas, con amigos, familia, sóla. Me entretuve con las estatuas vivientes que llenan las Ramblas de vida. Puedo decir que tuve una vida muy afortunada en mi ciudad Natal. Pero al casarme, me mudé y llegué a vivir a esta casa. Creo que nunca más podría acostumbrarme a vivir en otro lugar que no sea junto al mar. ¿Que opinas, James, regresarías al mar?
 
     Me imagino que tendrá su especial encanto vivir en tan lujoso recinto como el que describes, y me da gusto que compartas bellos momentos con amigos. Dime, además de leer sobre El Otro Reino, ¿qué otro tipo de lectura disfrutas?

     Vaya, me he extendido bastante, pero te repito, estas cartas son una inesperada distracción que me salvan de repetir lo mismo todos los días. Y por favor, continúa escribiéndome el tiempo que desees.

Elena Vasco.

Pd. ¿Que opinas sobre tutearme?

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