Estoy en verdadero shock después de leer tu carta, encuentro
lo que te sucedió espeluznantemente familiar. Justo ese tipo de hazañas y
hechos misteriosos son los que me han acompañado en mi vida desde que me casé
con Alfonso, y ahora que a ti también te están pasando, no puedo dejar de
sentir culpa por haberte metido en este espiral de sorpresas.
Por otra parte, déjame decirte que no sólo a ti te
ocurrieron estos extraños sucesos. Al día siguiente de haber enviado mi carta
junto con los diarios vinieron a visitarme dos señores; esto como tal podría
ser lo inusual puesto que yo nunca recibo visitas, pero lo extraño fue su
comportamiento y sus palabras. Estos hombres eran un tanto espeluznantes, uno
de ellos era muy alto, yo creo que alcanzaba los dos metros de altura, muy
delgado y con un bigote delgadito casi pegado al labio, tenía los ojos muy
juntos y de esas miradas que sabes que juzgan cada movimiento que haces. El
otro individuo era chaparro y gordo, tenía la cara roja y sudaba mucho. Ambos
vinieron vestidos de traje y portando las "mejores" intenciones para
conmigo. Me preguntaron por mi salud, hicieron preguntas de esas incómodas que
la gente común no hace por prudencia, "¿Caminará de nuevo? ¿Tiene algo de
sensibilidad en sus piernas? ¿No extraña caminar?" ese tipo de cosas que
nadie hace por sentido común. No te preocupes, James, estoy acostumbrada al
menosprecio de las personas y a los comentarios que tienen como fin herir los
sentimientos. Al morir Alfonso tuve que soportar muchos de estos comentarios
por parte de su familia, la cual me culpa por su deceso. En fin, estos hombres
estuvieron toda la tarde en mi casa, pidieron un tour de la misma y al
mostrarme incómoda a tal idea, mostraron un creciente interés por los cuadros
que tengo colgados en la sala y la estancia. Se marcharon ya muy tarde, cerca
de la una de la mañana. No me hicieron nada, pero su visita fue de extrema
extrañeza.
Lamento mucho la muerte de tu amigo, me gustaría creer que
es tan sólo una desafortunada coincidencia pero a estas alturas sería ingenuo
de mi parte pensar de esa manera. No tengo idea de a qué se refirió tu amigo
con la palabra "Adimensional", eso es algo que es más probable que tú
lo sepas puesto que sabes mucho más del tema. No sé si deba mandarte más libros
de Alfonso, quisiera que tú los tuvieras dado que a mí no me sirven en lo más
mínimo, pero no quiero seguir poniéndote en peligro. ¿Debería seguir mandándote,
uno a uno, los libros de Alfonso?
Sobre lo de ser amigos, en cierto modo yo ya te considero un
muy buen amigo, has leído mis palabras y les has dado importancia, algo que no
había hecho nadie en años, para mí eso ya es símbolo de amistad y cercanía.
¿Mis gustos y disgustos? Me gusta mucho leer, pintar con pastel, y escuchar música
de mi dulce España. Encuentro fascinantes las novelas románticas, cómo
describen e idealizan al amor, creo que así es como debería ser el amor, algo
lleno de magia. Me disgusta la soledad, la erosión que le causa a tu alma
conforme los días pasan. No soporto los juicios de los demás y a la gente
descortés. A mí también me gustaría saber sobre tus gustos y disgustos, James.
¿Preguntarle su edad a una dama? Bueno, sólo por ser tú, me
encuentro en la plenitud de mi vida con tan sólo 45 años de edad.
Elena Vasco.
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