Buen día tengas, James. Muchas gracias por adjuntar la
fotografía, estoy segura que he visto ésta caligrafía con anterioridad pero por
el momento no puedo recordar en dónde. Lo que sí puedo asegurarte es que esa
letra no es de Alfonso, mi esposo era muy bueno en muchas cosas pero su
caligrafía era pésima, casi indescifrable.
Que historia tan interesante sobre el libro, ahora entiendo
muchas cosas sobre la actitud de Alfonso cuando me acercaba a ese libro en
particular. Mi esposo era un hombre muy amable e inteligente, amoroso esposo y
amigo, pero toda su persona cambiaba y se convertía en otro ser cuando entraba
a su despacho. La casa en la que vivíamos (que es donde resido en estos
momentos), es muy grande, con 16 recamaras parece un palacio. El despacho de
Alfonso era la última habitación del corredor. La puerta siempre cerrada, y las
extrañas palabras que mi marido repetidamente me decía antes de entrar a
trabajar "Oigas lo que oigas, no entres". Nunca pensé nada extraño,
hasta ahora, creí que solo era una exageración y que era su manera de pedir
privacidad, ahora no estoy tan segura de que era lo que realmente quería decir.
No creo que él estuviera simplemente interesado en El Otro Reino, yo creo que él
sabía mucho sobre ese lugar. Prometo revisar el despacho de Alfonso y si
encuentro más información, te la haré llegar.
Te agradezco mucho tus consejos, desafortunadamente salir
sola de la casa es algo que me es imposible. Alfonso murió en un extraño
accidente en el cual yo iba con él. Escapé a la muerte pero no quedé intacta,
desde el día en que Alfonso murió no he vuelto a caminar. Así que mi única
distracción es asomarme por la ventana y ver el mar. ¿Te había mencionado que
mi casa se encuentra a la orilla del mar? Sin embargo, tus recomendaciones del
té y el café las seguiré al pie de la letra. Por mi parte, te recomiendo tomar
un granizado de naranja o limón cuando sientas deseos de una bebida alegre. Y
si te sientes un poco festivo, nada como la cava española.
Muchas gracias por tus cartas, son una bonita distracción de
mi monótona rutina diaria.
Elena Vasco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario