miércoles, 9 de marzo de 2016

Para Elena

   El mal tiempo también ha estado castigándonos últimamente, el servicio postal ha sido detenido de tan terribles que están los vientos. Enviaré esta carta en la primera oportunidad.

   Tenerle miedo a los huracanes es algo tan lógico como evitar atrapar un erizo, recuerdo una vez que viajé a las Antillas, a visitar a uno de mis parientes, era época peligrosa para el mar, habíamos decidido mi hermana y yo de irnos en avioneta. Naturalmente no fue la mejor decisión que pudimos haber tomado. No sucedió nada particularmente desastroso, solo fue incómodo. Lo que sucedió la noche que llegamos es lo lamentable. Una avioneta había sido derribada por los vientos terribles que provenían desde el horizonte, no solo dándonos cuenta de lo afortunados que eramos en haber llegado con bien, sino que a la distancia se empezaba a apreciar una sombra cónica que azotaba el mar. Jamás lo olvidaré, estuve presente ante el nacimiento de un huracán. No sé ni qué nombre le pusieron ni nada más. Solo sé que esa noche tuvimos que pasarla en un supermercado. Nada cómodo, pero era el mejor lugar para resguardarse. Sin duda, apoyo tu desprecio hacia los huracanes, aunque debo añadir que yo encuentro fascinación en ellos, en las fuerzas de la naturaleza en general. Tanto poder y energía que descarga el planeta es digno de admirar.

   Por otro lado, la familia de Alfonso no deja de sorprendernos, así que primero debemos atar cabos, investigar más, y encontrar pistas. No hay ningún misterio que no se pueda resolver. Empezaré buscando en directorios Irlandeses, tal vez encuentre algo. Cualquier cosa que sea, te la haré saber. 

   En efecto, las tapas son algo realmente interesante. No estoy seguro si las preparé de la forma adecuada pero han cobrado buen gusto en mi paladar. Aún ahora, con un caliente café con leche te agradezco haber compartido conmigo tan deliciosa comida. ¿Qué más sabes hacer?

Sinceramente tuyo.
J. M. Arlinghton.

domingo, 6 de marzo de 2016

Querido James


     Una disculpa por la tardanza, el clima ha estado muy tempestuoso, la única desventaja de vivir cerca del mar son las amenazas de huracanes (o los huracanes en sí); es por eso que me he tardado tanto en contestar. Afortunadamente no llegó a ser huracán pero si tuvimos intensas tormentas y mucho viento. Fuera de eso todo está bien, no he tenido ninguna extraña visita o suceso misterioso, mis días han estado llenos rutinas y ligero aburrimiento, y si debo ser sincera, un poco de miedo, las tormentas me causan un profundo e inexplicable miedo.

     Contestando a tu pregunta, si, la familia de Alfonso se regía por jerarquías, fue por eso que su boda conmigo siempre fue mal vista pues se saltó todas las opiniones de su familia y de todos modos me hizo su esposa. Para ser sincera, no sé cuántos familiares de Alfonso siguen con vida, sus tíos, padres y primos que vivían en esta casa, todos están muertos. ¿Dónde podríamos investigar si ellos pertenecían a sociedades secretas? La familia de Alfonso llevaba por apellidos Lorenzo Casillas, y lo único que sé es que el padre de Alfonso tenía un hermano en Irlanda con el cual tenían una riña y habían dejado de hablarse hacía muchos años, su nombre o la ciudad en Irlanda donde vive, o si aún vive, son todos misterios para mí.

     La invitación a que vengas estará abierta permanentemente, sin apuros, sin presiones, aquí estaré, toma el tiempo que necesites para arreglar tus asuntos y si algún día pudieras venir, estaré esperando tu visita.

     ¿Tú cómo has estado? ¿Ha pasado algo interesante? ¿Ya preparaste tapas, si sí, que tal salieron? Por mi parte, creo que hoy (el primer día sin tormentas y con cielos claros) pediré que me lleven al restaurante Inglés más cercano y degustaré comida de tu país.

     Cuídate mucho, abrígate bien.

Elena Vasco.